No disparen, soy periodista
Por
Luis Fernández
En el ejercicio de
nuestra profesión, muchos periodistas hemos sentido la mirada
inquisidora sobre nuestras espaldas cuando escribimos un artículo
que de alguna manera afecta a un gobierno, sus fuerzas militares
o la Iglesia.
Ese es un caso muy
común para los periodistas latinoamericanos y en particular para
los colombianos, sobre todo en los últimos 20 años.
Desde la década del
setenta, personajes desconocidos hasta entonces se convirtieron
en piezas claves de la sociedad política de Colombia. Tiempo más
tarde, estos mismos hombres fundarían la época de terror más escalofriante
que jamás haya vivido el país. Con dinero proveniente del narcotráfico,
establecieron fuertes empresas y hasta colocaron a un par de presidentes
en sus curules, además de senadores, alcaldes, gobernadores, policías,
sacerdotes y desgraciadamente, periodistas, con el fin de verse
totalmente beneficiados.
Estos hechos marcaron
también una nueva etapa en el periodismo colombiano. Atentados,
amenazas, bombas colocadas en las instalaciones de medios de prensa,
y, por supuesto, el destierro y hasta el asesinato de varios periodistas,
fueron dolorosas experiencias que, con el tiempo, han convertido
al comunicador colombiano en un "corresponsal de guerra permanente".
Ocho periodistas asesinados
en lo que va de 1998, dejan ver la grave situación de la prensa
en Colombia.
Actualmente se juega
en Colombia a un proceso de paz con un larguísimo camino por recorrer.
En medio de todo esto para nadie es secreto se crean
fuertes divisiones políticas en pro del protagonismo. Mientras
tanto, al periodista le toca desempeñar el papel del subversivo,
al presionar por una solución inmediata que garantice la armonía
dentro del país y defender la libertad de expresión.
Pero, ¿hasta cuándo
seguirán matando a periodistas en Colombia? Obviamente, necesitamos
de la unión, de hacernos sentir ante los comités mundiales defensores
de los derechos humanos, la Cruz Roja Internacional, Amnistía
Internacional y todos los organismos participantes, con el fin
de crear leyes para la protección de los periodistas en zonas
de conflicto, independientemente de qué tipo de conflicto se trate.
El Comité de Protección
a Periodistas es un organismo sin ánimo de lucro, cuya única misión
es promover la creación de estas reglas para un mejor desarrollo
del periodista en tiempos y en países en crisis.
Todos podemos colaborar
enviando faxes, mensajes electrónicos y cartas a la presidencia
de Colombia, Amnistía Internacional, organizaciones de derechos
humanos, Cruz Roja Internacional y a todos los directivos y periodistas
de América Latina y del mundo, con el fin de que se adopten medidas
que ayuden a prevenir los crímenes en contra de la prensa. Nuestros
muertos nos lo exigen.
(Luis
Fernández es miembro del Comité de Protección a Periodistas
de Colombia.)