Los
medios de prensa en El Salvador: de la trinchera al debate
político
Por
Ricardo Chacón
Durante la guerra que desangró por más de una década
a El Salvador, los medios de comunicación, especialmente
la prensa extranjera, desempeñaron un papel importante,
no solo reportando el conflicto sino también modelando la
opinión pública.
Tras la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, la prensa
escrita salvadoreña comenzó a convertirse en un catalizador
fundamental para hacer de la sociedad salvadoreña una sociedad
más democrática. Por un lado, apuntaló el proceso de pacificación,
pues abrió espacio a las diferentes corrientes políticas
e ideológicas y, por otro lado, inició un profundo proceso
de transformación dentro del periodismo nacional, dirigido
por una generación de jóvenes periodistas que no solamente
le dieron una nueva fisonomía a la prensa, sino que hicieron
ingresar a la cotidianidad temas como la profesionalización
y la ética.
Los medios se han convertido en verdaderos referentes
que muestran los profundos cambios que se están generando
en El Salvador y, a la vez, son instrumentos que influyen
de manera decisiva a que la población pueda estar más informada
y mejor educada. Además, los medios han comenzado a poner
en práctica su función de fiscalización social, especialmente
del aparato del Estado, con un periodismo más inquisidor,
más crítico y más independiente.
Licitaciones amañadas, policías involucrados en crímenes,
el tema de la transparencia gubernamental, entre otros,
han sido motivo de investigaciones periodísticas que han
conmocionado la opinión pública y obligado a las instituciones
involucradas a tener que iniciar procesos de investigación,
que, en algunos casos han llevado a la cárcel a los responsables
de delitos que en otros tiempos habrían quedado en la impunidad.
Esta dinámica de los medios salvadoreños ha provocado,
por ejemplo, que la misma práctica política electoral se
modifique. En las elecciones previas a los comicios municipales
y legislativos del 12 de marzo de este año, se obligó a
los distintos partidos políticos a que dejaran de lado la
propaganda clásica –dirigida a "destruir" al oponente–,
y a que, en su lugar, se le diera énfasis a lo educativo
y a propuestas políticas concretas.
Por primera vez en la historia política moderna de
El Salvador, dos televisoras y la asociación de periodistas
lograron poner frente a frente, en tres ocasiones distintas,
a los dos principales candidatos a ocupar la silla edilicia
para debatir ante las cámaras los temas que aquejan a la
capital salvadoreña. Los debates, vistos por un gran número
de salvadoreños, fueron el comienzo de una tradición que
difícilmente podrá erradicarse en un futuro.
La competencia es una realidad
Probablemente el tema de la competencia entre los medios
comunicación es uno de los fenómenos poco estudiados en
El Salvador; y no solo se trata de la competencia entre
tres matutinos (El
Diario de Hoy, La
Prensa Gráfica y CoLatino)
y dos vespertinos (El Mundo y Más), sino que
se incluye a la radio (más de 100 emisoras distintas en
todo el país, de las cuales por lo menos una tercera parte
poseen programas de noticias), y a la televisión, donde
compiten ocho canales locales con un agresivo sistema de
cable.
Además de los medios convencionales, se encuentran
nuevas tecnologías como Internet, hacen que la nueva realidad
de los llamados multimedios pase a formar parte de la vida
cotidiana de un buen número de salvadoreños. Esta convivencia,
sin embargo, no ha debilitado a los medios, sino que todos
están vivos, la mayoría con buena salud y reformándose continuamente.
En apenas un poco más de 21.000 kilómetros, y con casi
seis millones de habitantes, el país tiene dos de las mayores
rotativas de toda América Latina; hay por lo menos cuatro
programas matutinos de opinión en televisión, e incontables
espacios de entrevistas y comentarios en radios locales.
Los periódicos continuamente están incorporando a sus
salas de redacción más y mejor personal profesional capacitado,
y están a la última moda en el uso de programas de computación,
fotografía digital y por supuesto diagramación computarizada.
Las radios, si bien no están en la vanguardia tecnológica,
han incorporado nuevos formatos, como debates y foros conducidos
no por periodistas, sino por connotados profesionales, y
por supuesto comienzan a trabajar estrechamente en estrategias
de mayor alcance, especialmente con la televisión.
Y qué decir de la televisión donde los programas de
opinión e informativos acompañan a los salvadoreños permanentemente.
Basta mencionar que hay un canal de televisión que transmite
noticias durante todo el día mientras una cadena de tres
televisoras, desarrolla tantos programas informativos y
de opinión como canales tiene.
Sin duda alguna, la competencia ha hecho que los diferentes
medios de comunicación no solo no mueran sino que se fortalezcan.
La prensa escrita a la cabeza
La prensa escrita es el medio de comunicación salvadoreño
más dinámico probablemente por tres razones: uno, logró
subirse al tren de la paz y la democracia en momentos decisivos,
cuando el país buscaba por todos los medios terminar la
guerra y abrir un proceso de paz; dos, ha logrado amoldarse
a los cambios que se desarrollan en El Salvador y abrir
los espacios de sus páginas a todas las corrientes de pensamiento,
modificar la pauta noticiosa diaria y sobre todo, retomar
su papel de garante de los intereses de la población; y
tres, la existencia de un dinámico grupo de propietarios
de periódicos, como una generación de jóvenes periodistas
que han dado lo mejor de sí para hacer de los periódicos
los medios de mayor credibilidad en el país.
Aun así, todavía hay mucho camino por recorrer. Se
precisa seguir trabajando para lograr una mayor independencia
y profesionalización, y, por supuesto, incursionar con detenimiento
en la investigación periodística. Sin embargo, y si miramos
hacia atrás –hacia apenas hace cinco años– nos daremos cuenta
lo que se ha avanzado.
Particularmente la prensa escrita ha logrado abrir
sus páginas a las diferentes posiciones ideológicas: ahora
es común encontrar profesionales, de izquierda o de derecha,
discutir los principales problemas económicos y sociales
en los periódicos locales. Hace unos años esto era impensable.
Cada vez toma más fuerza la tendencia de separar la
parte informativa de la de opinión, y a que el pensamiento
de los dueños se exprese en los editoriales y no en las
noticias, y, sobre todo, ha comenzado un proceso de profesionalización
de los periodistas, que hoy en día tratan de informar con
profundidad, con multiplicidad de fuentes y con rigor, sobre
los hechos que más impactan a la nación.
Esto no hubiese sido posible sin el decidido apoyo
de la segunda o tercera generación de propietarios de medios;
la mayoría de ellos jóvenes con estudios en el extranjero
que han dado un gran dinamismo a sus empresas periodísticas.
Lo mismo habrá que decir de una generación de jóvenes periodistas
surgidos de las universidades locales, que han mostrado
no solamente valentía para asumir los nuevos retos sino
templanza para actuar con ética y convicción.
La libertad de expresión sigue siendo una realidad
en El Salvador, aun con sus deficiencias y limitaciones.
El derecho de la información, sí es todavía un sueño, sin
embargo, con el empuje de la prensa y de los periodistas
salvadoreños se podrá hacer un mejor mañana.
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