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En el foco de la television paraguaya
Por Benjamín Fernández

Los sucesos del denominado "Marzo Paraguayo" despertaron la curiosidad mundial tanto por el resultado como por la difusión televisiva de los hechos. A casi un año de los mismos, y a pesar de los tropiezos de la democracia en ese país, el tema adquiere una importancia notable. A pesar de que Oviedo siga siendo noticia desde algún lugar de Paraguay, las lecciones que dejó el levantamiento popular en esa nación sudamericana son más que interesantes y provocan un debate político, periodístico y ético sobre la información en momentos de crisis.

El 23 de marzo de 1999, un grupo de paraguayos salió a las calles de la capital Asunción para solicitar la renuncia del presidente por su responsabilidad en el magnicidio del vicepresidente Luis María Argaña y el asesinato de más de siete jóvenes en la principal plaza pública de Paraguay. Para una nación sometida a dictaduras durante décadas y con una transición hacia la democracia tutelada por militares, exteriorizar la repulsa ante el crimen así como enfrentar al gobierno y su aparato de seguridad constituyó todo un hito social. Pero es importante observar cómo se comportaron los medios de comunicación y qué papel desempeñaron en la difusión de los hecho; y, muy especialmente, en el caso de la televisión.

El poder de las imágenes

Las imágenes del asesinado vicepresidente paraguayo fueron difundidas 20 minutos después de su muerte, gracias a un camarógrafo del Sistema Nacional de Televisión (SNT) que casualmente se encontraba cerca del lugar. Este golpe de efecto produjo gran consternación en la sociedad. En la tarde del propio 23 de marzo los medios de prensa gráficos pusieron en circulación ediciones especiales, con imágenes captadas del televisor, y varios medios internacionales, conmovidos por las noticias desde Paraguay, tomaron la señal del satélite del SNT y la difundieron en vivo en sus países. Este hecho también fue determinante en el resultado final de los sucesos. La posibilidad que otros ojos estuvieran fijando su atención en Paraguay a través de la señal retransmitida por CNN, Crónica y Todo Noticias en la Argentina, o CBS, constituyó una defensa formidable al intento del gobierno de clausurar las transmisiones de televisión. , como ocurrió 40 minutos después de los sucesos, cuando el fluido eléctrico quedó interrumpido en la zona de transmisión del SNT. Gracias a una planta eléctrica de emergencia se continuó la transmisión, al tiempo que otras emisoras del país y del mundo comenzaron a captar la señal directamente del satélite. Todo esto desalentó el interés golpista de un sector del gobierno.

Por lo general los golpes de estado en América Latina siempre siguen un esquema donde los medios de comunicación y especialmente la televisión son las primeras víctimas. En el caso paraguayo, una vez superado el primer intento de corte la energía, los canales y en especial el SNT, transmitieron continuamente durante más de 150 horas en seis días, hasta la renuncia del presidente Cubas el 28 de marzo a las a 10:40 de la noche.

El poder de la televisión

Minimizada a veces a propósito y otras desconocida, la televisión en América Latina ha sido relegada en su papel protagónico de medio de información. El énfasis en su papel de medio de entretenimiento hizo que en nuestros países la televisión no fuera vista como el canal principal de noticias. En el caso paraguayo, una encuesta publicada en 1998 mostró por primera vez que el público obtenía más información a través de la televisión que de cualquier otro medio. Este proceso no ha sido fácil en Paraguay. Tuvieron que pasar casi 30 años para que los propietarios de los canales entendieran la importancia de una redacción informativa independiente de los intereses personales y comerciales de los dueños. En 1994, la irrupción de un grupo de profesionales produjo un fenómeno único en la televisión suramericana, lo que permitió que las noticias se constituyeran en el factor central de reconocimiento social de la empresa y en uno de sus pilares en términos de facturación.

El caso del SNT, en Paraguay es por eso paradigmático, y los sucesos de marzo demuestran que una televisión al servicio de la sociedad lleva implícita la multiplicación de los ingresos de la empresa y una sólida reputación entre los televidentes.

Un estímulo

Cuando las cámaras del SNT comenzaron a mostrar la manifestación del pueblo en contra del crimen de Argaña, la ciudadanía se sintió más animada para salir a las calles y demostrar su repudio. Los diferentes ángulos de cobertura del suceso así como la vivencia de los sucesos que tenían lugar en el área del Congreso sirvieron para llevar a cada hogar paraguayo los sucesos de un hecho sociológico y político nunca antes vivido por el pueblo y menos aún transmitido por televisión. La decisión de mostrar lo que pasaba e ir en contra incluso de los intereses del gobierno demostró en ese caso un crecimiento del medio en torno a la verdadera misión de la prensa: servir a la sociedad. En otras experiencias similares la televisión decidió apoyar al gobierno, al mostrar en directo los sucesos y, por el contrario, reducir la cobertura a algo mucho más light y digerible. ¿Cuántos sucesos sociales y políticos se diluyeron a causa de la complicidad entre los medios y los gobiernos? ¿Cuántas noticias fueron manipuladas por los medios, especialmente por la televisión?

Es importante destacar el efecto multiplicador de la señal transmitida por el satélite Ese factor hizo temer al gobierno y constituyó una salvaguarda a la transmisión local. A lo largo de la transmisión los presentadores repetían cuántas emisoras de radio y de televisión en el mundo estaban utilizando la señal del satélite. Miles de cartas de apoyo a los manifestantes, enviadas por fax y por correo electrónico, también sirvieron como poderosos elementos para mantener la transmisión aun sabiendo el peligro que ello conllevaba.

El viernes 26 de marzo la represión gubernamental y el ataque de francotiradores, que cobró la vida de siete manifestantes y dejó más de 200 heridos, fue otro signo de la locura que se vivía en el país, transmitida en directo por la televisión, a riesgo de la vida de sus camarógrafos y reporteros. A pesar de las amenazas contra los presentadores y los reporteros, la transmisión continuó hasta la renuncia del presidente Cubas en la noche del 28 de marzo.

Una imagen captada por un camarógrafo colombiano y transmitida por el canal 13 en la tarde del domingo 28, permitió identificar de manera clara a un seguidor del gobierno disparando contra la multitud. La inmediata identificación del sujeto solo fue posible gracias a las imágenes y al trabajo de los periodistas en un momento en que el gobierno se jugaba su última carta para permanecer en el poder.

Los sucesos del ahora conocido como "Marzo Paraguayo" conllevan a varias interpretaciones pero entre ellas se destaca el papel de la televisión. El resultado tal vez habría sido distinto sin esas imágenes y sin la conciencia de periodistas y propietarios de medios que entendieron que en esa manifestación espontánea se escondía toda la represión a la que durante décadas fue sujeto el pueblo paraguayo.

Nada será igual a partir de ahora. La televisión destacó el papel participativo de la sociedad y esta va a reclamarle ahora el mismo comportamiento en otras circunstancias. Por eso se habla de la televisión paraguaya de antes y después de los sucesos de marzo, como también puede decirse lo mismo de la sociedad, que encontró en este medio de prensa un mecanismo de manifestación y seguimiento de los sucesos que cambiaron el destino político de esa nación sudamericana.

Lo más importante ahora es entender que el papel de los medios y en especial de la televisión requiere de profesionales éticamente formados para evitar que ese poder informativo de la televisión se transforme en mecanismo de extorsión o de chantaje para beneficio particular de los dueños y no como servicio para la sociedad.

En marzo, la televisión paraguaya, y en especial el SNT, desempeñó un papel protagónico y determinante, demostrando que el servicio al ciudadano le da poder y legitima su función social. También queda como lección práctica la necesidad de ampliar el papel participativo de la televisión en la cobertura de los hechos noticiosos con un seguimiento riguroso, un tratamiento profesional y una cobertura no exenta de valores éticos.

La reciente fuga de Oviedo de la Argentina será de nuevo una prueba de fortaleza moral de la prensa paraguaya. No es raro que el exmilitar haya utilizado a la cadena CBS de televisión en español, con sede en Miami, para dar el primer reportaje vía telefónica desde "algún lugar de Paraguay". Tampoco es casual que uno de los supuestos sicarios del exvicepresidente Argaña haya dado un reportaje en Buenos Aires a la televisión argentina donde exculpaba de toda participación del crimen a Oviedo justo cuando éste supuestamente burlaba la vigilancia de policías y militares argentinos. Oviedo desde su escondite seguirá usando a la prensa que se presta a ello. Por eso el desafío ético está planteado: o la televisión se presta al juego de los que le denominan a esto guerra sociológica o presentan los hechos como son, sin prestarse a la manipulación de quienes probadamente han demostrado vivir al margen de la justicia y la democracia.

      


Benjamín Fernández, fue gerente de noticias del SNT en Asunción. Actualmente es becario Nieman en la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos.

(27 de diciembre de 1999)

 

 

CENTRO INTERNACIONAL DE PRENSA
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