Los sucesos del denominado
"Marzo Paraguayo" despertaron la curiosidad mundial tanto por
el resultado como por la difusión televisiva de los hechos.
A casi un año de los mismos, y a pesar de los tropiezos
de la democracia en ese país, el tema adquiere una importancia
notable. A pesar de que Oviedo siga siendo noticia desde algún
lugar de Paraguay, las lecciones que dejó el levantamiento
popular en esa nación sudamericana son más que
interesantes y provocan un debate político, periodístico
y ético sobre la información en momentos de crisis.
El 23 de marzo de
1999, un grupo de paraguayos salió a las calles de la
capital Asunción para solicitar la renuncia del presidente
por su responsabilidad en el magnicidio del vicepresidente Luis
María Argaña y el asesinato de más de siete
jóvenes en la principal plaza pública de Paraguay.
Para una nación sometida a dictaduras durante décadas
y con una transición hacia la democracia tutelada por
militares, exteriorizar la repulsa ante el crimen así
como enfrentar al gobierno y su aparato de seguridad constituyó
todo un hito social. Pero es importante observar cómo
se comportaron los medios de comunicación y qué
papel desempeñaron en la difusión de los hecho;
y, muy especialmente, en el caso de la televisión.
El poder de las
imágenes
Las imágenes
del asesinado vicepresidente paraguayo fueron difundidas 20
minutos después de su muerte, gracias a un camarógrafo
del Sistema Nacional de Televisión (SNT) que casualmente
se encontraba cerca del lugar. Este golpe de efecto produjo
gran consternación en la sociedad. En la tarde del propio
23 de marzo los medios de prensa gráficos pusieron en
circulación ediciones especiales, con imágenes
captadas del televisor, y varios medios internacionales, conmovidos
por las noticias desde Paraguay, tomaron la señal del
satélite del SNT y la difundieron en vivo en sus países.
Este hecho también fue determinante en el resultado final
de los sucesos. La posibilidad que otros ojos estuvieran fijando
su atención en Paraguay a través de la señal
retransmitida por CNN, Crónica y Todo Noticias en la
Argentina, o CBS, constituyó una defensa formidable al
intento del gobierno de clausurar las transmisiones de televisión.
, como ocurrió 40 minutos después de los sucesos,
cuando el fluido eléctrico quedó interrumpido
en la zona de transmisión del SNT. Gracias a una planta
eléctrica de emergencia se continuó la transmisión,
al tiempo que otras emisoras del país y del mundo comenzaron
a captar la señal directamente del satélite. Todo
esto desalentó el interés golpista de un sector
del gobierno.
Por lo general los
golpes de estado en América Latina siempre siguen un
esquema donde los medios de comunicación y especialmente
la televisión son las primeras víctimas. En el
caso paraguayo, una vez superado el primer intento de corte
la energía, los canales y en especial el SNT, transmitieron
continuamente durante más de 150 horas en seis días,
hasta la renuncia del presidente Cubas el 28 de marzo a las
a 10:40 de la noche.
El poder de la
televisión
Minimizada a veces
a propósito y otras desconocida, la televisión
en América Latina ha sido relegada en su papel protagónico
de medio de información. El énfasis en su papel
de medio de entretenimiento hizo que en nuestros países
la televisión no fuera vista como el canal principal
de noticias. En el caso paraguayo, una encuesta publicada en
1998 mostró por primera vez que el público obtenía
más información a través de la televisión
que de cualquier otro medio. Este proceso no ha sido fácil
en Paraguay. Tuvieron que pasar casi 30 años para que
los propietarios de los canales entendieran la importancia de
una redacción informativa independiente de los intereses
personales y comerciales de los dueños. En 1994, la irrupción
de un grupo de profesionales produjo un fenómeno único
en la televisión suramericana, lo que permitió
que las noticias se constituyeran en el factor central de reconocimiento
social de la empresa y en uno de sus pilares en términos
de facturación.
El caso del SNT,
en Paraguay es por eso paradigmático, y los sucesos de
marzo demuestran que una televisión al servicio de la
sociedad lleva implícita la multiplicación de
los ingresos de la empresa y una sólida reputación
entre los televidentes.
Un estímulo
Cuando las cámaras
del SNT comenzaron a mostrar la manifestación del pueblo
en contra del crimen de Argaña, la ciudadanía
se sintió más animada para salir a las calles
y demostrar su repudio. Los diferentes ángulos de cobertura
del suceso así como la vivencia de los sucesos que tenían
lugar en el área del Congreso sirvieron para llevar a
cada hogar paraguayo los sucesos de un hecho sociológico
y político nunca antes vivido por el pueblo y menos aún
transmitido por televisión. La decisión de mostrar
lo que pasaba e ir en contra incluso de los intereses del gobierno
demostró en ese caso un crecimiento del medio en torno
a la verdadera misión de la prensa: servir a la sociedad.
En otras experiencias similares la televisión decidió
apoyar al gobierno, al mostrar en directo los sucesos y, por
el contrario, reducir la cobertura a algo mucho más light
y digerible. ¿Cuántos sucesos sociales y políticos
se diluyeron a causa de la complicidad entre los medios y los
gobiernos? ¿Cuántas noticias fueron manipuladas por los
medios, especialmente por la televisión?
Es importante destacar
el efecto multiplicador de la señal transmitida por el
satélite Ese factor hizo temer al gobierno y constituyó
una salvaguarda a la transmisión local. A lo largo de
la transmisión los presentadores repetían cuántas
emisoras de radio y de televisión en el mundo estaban
utilizando la señal del satélite. Miles de cartas
de apoyo a los manifestantes, enviadas por fax y por correo
electrónico, también sirvieron como poderosos
elementos para mantener la transmisión aun sabiendo el
peligro que ello conllevaba.
El viernes 26 de
marzo la represión gubernamental y el ataque de francotiradores,
que cobró la vida de siete manifestantes y dejó
más de 200 heridos, fue otro signo de la locura que se
vivía en el país, transmitida en directo por la
televisión, a riesgo de la vida de sus camarógrafos
y reporteros. A pesar de las amenazas contra los presentadores
y los reporteros, la transmisión continuó hasta
la renuncia del presidente Cubas en la noche del 28 de marzo.
Una imagen captada
por un camarógrafo colombiano y transmitida por el canal
13 en la tarde del domingo 28, permitió identificar de
manera clara a un seguidor del gobierno disparando contra la
multitud. La inmediata identificación del sujeto solo
fue posible gracias a las imágenes y al trabajo de los
periodistas en un momento en que el gobierno se jugaba su última
carta para permanecer en el poder.
Los sucesos del ahora
conocido como "Marzo Paraguayo" conllevan a varias interpretaciones
pero entre ellas se destaca el papel de la televisión.
El resultado tal vez habría sido distinto sin esas imágenes
y sin la conciencia de periodistas y propietarios de medios
que entendieron que en esa manifestación espontánea
se escondía toda la represión a la que durante
décadas fue sujeto el pueblo paraguayo.
Nada será
igual a partir de ahora. La televisión destacó
el papel participativo de la sociedad y esta va a reclamarle
ahora el mismo comportamiento en otras circunstancias. Por eso
se habla de la televisión paraguaya de antes y después
de los sucesos de marzo, como también puede decirse lo
mismo de la sociedad, que encontró en este medio de prensa
un mecanismo de manifestación y seguimiento de los sucesos
que cambiaron el destino político de esa nación
sudamericana.
Lo más importante
ahora es entender que el papel de los medios y en especial de
la televisión requiere de profesionales éticamente
formados para evitar que ese poder informativo de la televisión
se transforme en mecanismo de extorsión o de chantaje
para beneficio particular de los dueños y no como servicio
para la sociedad.
En marzo, la televisión
paraguaya, y en especial el SNT, desempeñó un
papel protagónico y determinante, demostrando que el
servicio al ciudadano le da poder y legitima su función
social. También queda como lección práctica
la necesidad de ampliar el papel participativo de la televisión
en la cobertura de los hechos noticiosos con un seguimiento
riguroso, un tratamiento profesional y una cobertura no exenta
de valores éticos.
La reciente fuga
de Oviedo de la Argentina será de nuevo una prueba de
fortaleza moral de la prensa paraguaya. No es raro que el exmilitar
haya utilizado a la cadena CBS de televisión en español,
con sede en Miami, para dar el primer reportaje vía telefónica
desde "algún lugar de Paraguay". Tampoco es casual que
uno de los supuestos sicarios del exvicepresidente Argaña
haya dado un reportaje en Buenos Aires a la televisión
argentina donde exculpaba de toda participación del crimen
a Oviedo justo cuando éste supuestamente burlaba la vigilancia
de policías y militares argentinos. Oviedo desde su escondite
seguirá usando a la prensa que se presta a ello. Por
eso el desafío ético está planteado: o
la televisión se presta al juego de los que le denominan
a esto guerra sociológica o presentan los hechos como
son, sin prestarse a la manipulación de quienes probadamente
han demostrado vivir al margen de la justicia y la democracia.
Benjamín Fernández,
fue gerente de noticias del SNT en Asunción. Actualmente
es becario Nieman en la Universidad de Harvard, en los Estados
Unidos.