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Complicaciones éticas de las nuevas tecnologías

Por John Virtue

La tecnología está creando nuevos problemas éticos para los medios electrónicos de los Estados Unidos. Y esa misma tecnología también se está usando en América Latina.

Uno de los puntos tiene que ver con cambiar digitalmente el fondo de las imágenes televisadas. El otro se relaciona con la compresión digital de los diálogos de un programa de discusión en vivo (talk show), de modo que quede más tiempo disponible para pasar más menciones comerciales por hora.

Otra cuestión, que no involucra ni las noticias ni la tecnología, tiene que ver con la presentación de guiones de televisión a la Casa Blanca para ver si compensan como publicidad contra las drogas.

Cuando CBS Evening News transmitió en vivo desde Times Square el día de fin de año, en el costado de un edificio había un anuncio del programa. El anuncio era una imagen digital superpuesta sobre la programación para tapar un anuncio similar de NBC —la competencia— que había alquilado espacio en el edificio.

La tecnología que permite insertar una imagen electrónica proviene de Princeton Video Image, una empresa que tiene entre sus clientes a Televisa de México. La empresa, conocida por sus siglas, PVI, firmó un contrato el año pasado con Columbia Broadcasting System para suministrar la tecnología para CBS Evening y para otros programas de la cadena.

“Estábamos buscando alguna manera de marcar el entorno con el emblema de la CBS”, dijo Steve Friedman, productor ejecutivo de la CBS, sobre el deseo de la cadena de superimponer su emblema en el área alrededor de las oficinas de la cadena en Nueva York. “Esto no distorsiona el contenido de las noticias.”

Sin embargo, Harry Jessell, director de la revista Broadcasting & Cable, la primera en publicar la historia, no está de acuerdo con Friedman. “Yo creo que presenta algunas cuestiones éticas para CBS”, dijo. “Uno pensaría que un medio de prensa televisivo no va a manipular las imágenes de vídeo, particularmente cuando se trata de imágenes en vivo. Los televidentes deberían poder confiar en que lo que están viendo está ahí en la realidad.”

Los expertos en ética periodística han pensando en la pregunta de cuándo la manipulación de imágenes va más allá de lo ético. La respuesta: cuando se distorsiona la realidad.

PVI se involucró con los medios por primera vez en los eventos deportivos, insertando publicidad digitalmente en los espacios frente a la gradería.

El Norte de Monterrey, México, uno de los diarios más éticos del mundo, también altera la publicidad en los eventos deportivos: la elimina de las fotografías que utiliza, ya que considera que incluirla constituiría publicidad gratis en el periódico.

Rush Limbaugh, el conductor de programas de radio más importante de los Estados Unidos, se sorprendió cuando sus oyentes comenzaron a preguntarle por correo electrónico el año pasado si estaban pasando más avisos en su programa. Para sorpresa suya, descubrió que sí se estaban pasando más menciones comerciales.

La emisora que originaba el programa de Limbaugh estaba usando tecnología desarrollada para televisión por la empresa Prime Image. Un dispositivo de la empresa conocido como Time Machine (máquina del tiempo) comprime las señales de audio y vídeo para permitir pasar más menciones comerciales.

Como los televidentes están más conscientes del espacio dedicado a los comerciales, la tecnología nunca tuvo gran éxito en televisión, aunque el presidente de Prime Image, Bill Hendershot, dice que 250 emisoras han comprado la “máquina del tiempo”. La empresa, con sede en San José, California, presentó una versión para radio el año pasado llamada “Cash” (dinero). “Los oyentes ni siquiera se percatarán de esto”, dice el sitio en Internet de Prime Image.  “Sin embargo, le permite a las radiodifusoras añadir 60 o más segundos de publicidad por cada diez minutos de transmisión. Y funciona en tiempo real, en el aire.”

Si los radioescuchas en América Latina son como los del programa de Rush Limbaugh, es probable que ya se estén dando cuenta de este asunto, pues Prime Image promueve la venta de “Cash” desde oficinas en la Ciudad de México, Caracas, Buenos Aires y Santiago.

Esta tecnología le permite a la emisora eliminar las pausas y momentos de silencio en el programa y acelerar la conversación. Cuando Limbaugh se enteró de lo que estaba sucediendo, dijo que él usaba las pausas para lograr un efecto dramático. La estación dejó de usar la tecnología en su programa.

De nuevo, ¿se estaba distorsionando la realidad, o sólo acelerándola, con la tecnología?

Todas las cadenas principales de televisión se sintieron avergonzadas cuando Salon.com, la organización noticiosa por Internet, reveló que las cadenas habían presentado más de 100 guiones de episodios como “ER”, “Chicago Hope”, “General Hospital”, “Trinity”, “Providence”, y “Beverly Hills 90210” al criterio del Buró Nacional de Control de Política de Narcóticos de la Casa Blanca, administrado por el zar antinarcóticos federal, el general Barry R. McCaffrey. Las cadenas —ABC, CBS, NBC, Fox, WB y UPN — lo habían hecho debido a una campaña publicitaria de 200 millones de dólares contra las drogas, os narcóticos por un monto de 200 millones de dólares al año, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en 1997. Bajo los términos de la campaña, las cadenas debían transmitir un aviso gratis contra las drogas por cada uno que el gobierno pagara.

Cuando las cadenas encontraron que tenían vendido todo el espacio publicitario y que no les quedaba tiempo que cederle al gobierno, llegaron a un arreglo con el Buró Antidrogas de la Casa Blanca, bajo el cual recibirían crédito por los mensajes contra las drogas intercalados en la programación. Por esa razón presentaron los guiones.

“¿Es que el gobierno federal ha emprendido un esquema ilegal de payola (sobornos) con las cadenas de televisión nacionales?”, preguntó Salon.com, que durante seis meses investigó el asunto.

Todas las cadenas negaron haberle cedido el control creativo de sus programas a la Casa Blanca.

Alan Levitt, un funcionario del Buró Antidrogas, dijo a The New York Times que las cadenas se habían ahorrado más de 20 millones de dólares al incluir en sus programas escenas o mensajes contra las drogas.

“Suena como una forma de propaganda que, en efecto, está a la venta”, dijo Bill Kovach, un estudioso de los medios y miembro del cuerpo administrativo de la Fundación Nieman de la universidad de Harvard.

En su editorial de enero 18, The New York Times aseveró: “… es un arreglo profundamente nocivo que debería preocupar a cualquiera que crea que los medios —la industria del entretenimiento así como las cadenas— deben permanecer exentos de la ingerencia del gobierno”.

La publicidad dada al asunto movió a la Casa Blanca a dejar de revisar los guiones.  “No debemos dar la impresión de interferencia federal en el proceso creativo”, dijo el general McCaffrey en una carta a los medios de prensa fechada el 19 de enero “Por lo tanto, en el futuro revisaremos los programas, para ver si cumplen con el acuerdo, sólo después que hayan sido transmitidos.”

      


(John Virtue, editor de Pulso y subdirector del Centro de Prensa Internacional de la Universidad Internacional de la Florida. Durante 17 años trabajó con United Press International (UPI) en Latinoamérica. En 1982 asumió la dirección de el diario El Mundo, de San Juan, Puerto Rico.)

(25 de enero de 1999)

 

 

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